Por Katie Payne, directora ejecutiva de Lifebanc

El Mes Nacional de la Herencia Hispana es una oportunidad para celebrar a las generaciones de hispanos y latinos cuyas tradiciones, logros y contribuciones han ayudado a forjar nuestras comunidades y nuestro país.

También es una oportunidad para tener una conversación importante sobre la salud, la familia y el poder de la donación de órganos para salvar vidas.

En todo Estados Unidos, miles de pacientes hispanos y latinos esperan un trasplante de órgano. Aquí, en el noreste de Ohio, actualmente 50 personas hispanas esperan el regalo de vida que representa la donación de un órgano. Enfermedades como la diabetes y la enfermedad renal, que pueden causar insuficiencia orgánica, afectan de manera desproporcionada a las comunidades hispanas.

Pero detrás de cada persona en la lista de espera también hay una familia esperando.

Un trasplante puede significar más tiempo juntos: más días festivos alrededor de la misma mesa, más cumpleaños y graduaciones, más celebraciones, más momentos cotidianos y más recuerdos para atesorar. Puede significar ver crecer a los hijos, recibir a los nietos, regresar al trabajo o, sencillamente, estar presente para las personas que amamos.

Esto es importante en todas las comunidades. Sin embargo, durante el Mes de la Herencia Hispana, cuando celebramos una cultura en la que la familia, los lazos afectivos y la unión entre generaciones tienen un valor tan profundo, cobra un significado especial recordar que la donación de órganos no solo transforma la vida de quien recibe un trasplante. También les brinda a las familias la posibilidad de compartir más tiempo juntas.

Comprendo la donación tanto desde una perspectiva profesional como profundamente personal. Actualmente, soy directora ejecutiva de Lifebanc, la organización sin fines de lucro encargada de la recuperación de órganos, ojos y tejidos en el noreste de Ohio. Sin embargo, mi conexión con esta misión comenzó hace más de dos décadas. En 2004, mi hermano Billy, de 25 años, falleció en un accidente automovilístico y se convirtió en donante de tejidos. Esa experiencia me ha acompañado a lo largo de mi carrera y me ha permitido comprender profundamente a las familias cuya generosidad hace posible la donación.

También me enseñó la importancia de hablar sobre la donación antes de que una familia se enfrente a una decisión inimaginable.

Este mensaje adquiere un significado especial durante el Mes de la Herencia Hispana, porque la familia ocupa un lugar fundamental en las comunidades hispanas y latinas. Las decisiones suelen conversarse en familia y la confianza se construye a través de las relaciones. Cuando se trata de la donación, esas conversaciones familiares pueden ser muy poderosas. Hablar con anticipación les da a nuestros seres queridos la oportunidad de conocer nuestros deseos y comprender los valores que los motivan.

La confianza también es fundamental.

Sabemos que existen preguntas e inquietudes sobre la donación de órganos, especialmente en comunidades que históricamente han enfrentado desigualdades o desconfianza hacia el sistema de salud. Esas preocupaciones nunca deben ser ignoradas. Todas las personas merecen recibir información correcta, participar en conversaciones culturalmente respetuosas y tener la oportunidad de tomar decisiones informadas para sí mismas y sus familias.

Una creencia equivocada que aún persiste es que estar registrado como donante de órganos podría afectar la atención médica que una persona recibe durante una emergencia. Esto no es cierto. Los profesionales de la salud que atienden a un paciente tienen una sola prioridad: salvar su vida. La donación se considera únicamente después de que se han agotado todos los esfuerzos por salvar al paciente y se ha declarado su fallecimiento.

La fe también puede formar parte de esta conversación. Aunque las creencias de cada persona son profundamente personales, muchas de las principales tradiciones religiosas apoyan la donación como un acto de generosidad y compasión.

La representación también importa. La donación de órganos no está limitada por la raza ni el origen étnico; sin embargo, algunos de los factores que se consideran para determinar la compatibilidad pueden hacer que sea más probable encontrar donantes compatibles entre personas con antecedentes genéticos similares. Aumentar el número de donantes registrados en comunidades diversas puede ayudar a crear más oportunidades para los pacientes que esperan un trasplante.

En Lifebanc hemos aprendido que acercarnos a las comunidades requiere mucho más que proporcionar información. Significa escuchar, construir relaciones y ofrecer recursos accesibles, incluida información en español y actividades educativas dentro de las comunidades a las que servimos.

Pero quizá las conversaciones más importantes sean las que ocurren en casa.

Hablen con sus padres. Hablen con su cónyuge o pareja. Hablen con sus hijos adultos. Hagan preguntas, infórmense y, sobre todo, comuníquenles a sus seres queridos cuál es su decisión.

El Mes Nacional de la Herencia Hispana celebra a la familia, la comunidad, las tradiciones y a generaciones de personas que se cuidan unas a otras. La donación refleja muchos de esos mismos valores. Es un acto capaz de unir a las familias de maneras extraordinarias: una familia elige la generosidad en un momento de profundo dolor y otra recibe la oportunidad de compartir más tiempo con alguien a quien ama.

Este mes, invito a las familias a sumar una conversación más a todas las que ya comparten. Hablen sobre la donación de órganos, ojos y tejidos. Hagan las preguntas que tengan. Conozcan los hechos. Y consideren registrarse como donantes.

Porque una sola decisión tiene el poder de ofrecerle a otra familia algo invaluable: más tiempo.

Más días festivos. Más celebraciones. Más momentos cotidianos. Más recuerdos para atesorar.

Más tiempo juntos.

www.lifebanc.org